Soluciones para la televisión pública

Creo que ningún Estado debería financiar ninguna televisión mal
llamada “pública”. Si algún liberal pudiera llegar a dudar alguna vez
de ello, le remito a programas como Crónicas, concretamente a su programa Marinaleda, treinta años de lucha,
donde se explica el caso de un pueblo de Andalucía que vive “en
cooperativa”. Hasta las casas, que por más que hayan sido pagadas,
quienes viven en ellas no llegan a convertirse en dueños reales de las
mismas, ya que no podrán venderlas nunca porque pertenecen a la
colectividad.

Si aun viendo estos reportajes que financiamos todos todavía tiene
dudas sobre la necesidad de acabar con las televisiones públicas le
propongo un sistema mixto. Va a ser muy difícil que las televisiones
públicas desaparezcan de la noche a la mañana, de modo que ¿por qué no
probamos un sistema como el de la PBS americana? Citando a la Wikipedia,
la PBS es “una red de televisoras públicas de diverso índole cuenta con
169 operadores de licencias educacionales no comerciales que operan 348
estaciones de televisión. De estas 169 licencias, 86 son de
organizaciones comunitarias, 57 de universidades, 20 de autoridades
estatales y 6 de autoridades locales o municipales”.

Esta definición ya nos permite vislumbrar sus grandes diferencias
con el modelo español, ya que la PBS la forman una red de emisoras y
además tiene claro su objetivo primordial: la educación. Su
financiación se divide entre los siguientes grupos: estaciones
afiliadas (47%), la CPB y fondos federales (24%), royalties, derechos
de retransmisión, servicios satelitales e ingresos de inversiones (14%)
y venta de productos educacionales (12%). Cualquier liberal diría que
sigue habiendo un 24% de la financiación que paga el Estado, que pagan
los ciudadanos, y es verdad. Pero, ¿no sería maravilloso que el Estado
pagara en este 2008 sólo el 24% de los costes de TVE? ¿No sería el
primer paso para que dejara de pagar una televisión a nuestra costa?

En la Comunidad de Madrid Esperanza Aguirre se jacta de ser liberal, y
en algunos aspectos como las leyes comerciales puede que así sea, pero
en lo que se refiere a la televisión pública es tan socialista como los
demás. Los ciudadanos madrileños que mantenemos la televisión pública,
que además los sindicatos apagan cuando quieren, nos merecemos que el
Gobierno de nuestra comunidad se plantee seriamente qué quiere hacer
con los medios de comunicación pública. La opción socialista ya la
conocemos demasiado bien.

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